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Con la inestabilidad que viven los mercados financieros, la tentación de vender la cartera de acciones o de salirse del plan de pensiones es muy alta. Los expertos recuerdan que ni el pánico ni la euforia son buenos consejeros y, para evitar comportamientos impulsivos, aconsejan responder una serie de preguntas antes de mover el dinero.
La primera pregunta que cabe plantearse, según Juan Manuel Maza, asesor de inversiones en Estados Unidos, es ¿voy a vender mi inversión porque mis objetivos a largo plazo han cambiado? "Si la respuesta es si, quizá sea una buena decisión vender; pero es importante reflexionar bien sobre este punto antes de tomar una decisión", comenta Maza.
Los expertos llaman la atención, sin embargo, sobre el elevado número de ahorradores que se plantean deshacer sus posiciones en inversiones a largo plazo, por ejemplo en las destinadas a la jubilación, sin que ese objetivo -cubrir la jubilación- haya variado. "Cuando se ha invertido con un horizonte temporal largo, por ejemplo a 20 o 30 años, la pregunta que hay que plantearse es ¿por qué quiero vender? y no ¿por qué tengo que vender?", explica Toni Bosch, gestor de inversiones en el mercado de capitales. Subraya que, cuando los objetivos de inversión a largo plazo se mantienen, el ahorrador debe tener claro que "las subidas y bajadas deÍ mercado no importan; la preocupación ha de ser batir la inflación en el periodo previsto".
Coherente por encima de todo
"Uno ha de ser coherente con su objetivo de inversión: hay que cumplirlo siempre." Ésta es la máxima que, según Toni Bosch, debe presidir cualquier decisión de los ahorradores respecto a su cartera. "Si uno entra en un valor con carácter especulativo para tres días, a los tres días hay que salirse, aunque el valor no haya subido y haya que retirarse con pérdidas; y si uno entra a largo plazo, hay que mantenerse, al margen de cómo estén evolucionando los mercados; la finalidad con que se entra en una inversión hay que respetarla", explica este gestor de renta variable.
Critica, en este sentido, que muchos inversores se queden atrapados en bolsa por no querer asumir que se han equivocado en sus pronósticos o en la elección de un activo. "Por no asumir el coste de unas pérdidas conocidas, hay muchos inversores que están asumiendo un riesgo mucho más elevado, que es el de las pérdidas desconocidas", apunta Bosch.
Cuestión diferente es, según Bosch, cuando el inversor decide que quiere vender porque cree que están gestionando mal su dinero. "Entonces lo oportuno es buscar a alguien que lo gestione mejor", explica. Y para quienes quieren vender porque creen haberse equivocado de instrumento de ahorro, aconseja "recurrir a un asesor financiero".
A este respecto, Maza plantea como pregunta obligada la siguiente: ¿vendo porque considero que otras inversiones han tenido mejor rendimiento y pienso que estoy perdiendo una oportunidad? "En este caso, hay que recordar que las inversiones pueden sufrir correcciones temporales, es importante evaluar el rendimiento según las condiciones del mercado, y si la inversión continúa encajando con los objetivos a largo plazo establecidos inicialmente, quizá no sea recomendable vender". explica. Y recomienda reflexionar sobre cómo se sentiría el afectado si vende la inversión y luego ésta comienza a ganar valor. "La paciencia es un elemento fundamental en las inversiones", apunta.
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